Muchas novias tienen un miedo tremendo a que el día de su boda llueva, y en parte es muy comprensible.
Yo nunca me canso de decir que eso es una tremenda tontería. El agua no tiene por qué ser un impedimento para que todo salga bien el día del enlace. Claro que hay que tener en cuenta que hay diferentes maneras de llover... porque si nos toca una día de aguacero con inundaciones... pues es bastante compresible el miedo de las novias.
En cualquier caso la lluvia no tiene por qué ser un fastidio, sino todo lo contrario. Teniendo en cuenta que la mayoría del tiempo los novios estarán bajo techo, la única y real preocupación de la novia debería ser la entrada y salida de la iglesia, algo que dura sólo unos minutos, y las fotos posteriores o anteriores a la ceremonia en sí, que aunque dura más, estoy seguro que para nosotros los fotógrafos no es un problema, aunque sí un poco molesto por el tema del paraguas, fundas... seamos sinceros. Pero más alla del asunto de la logística, yo particularmente, en más de una ocasión he deseado hacer fotos lloviendo, sobre todo en esos días de verano en los que el calor no da tregua. ¿Y digo yo? Si para nosotros no es un problema un poco de lluvia, ¿por qué para los novios y novias sí?
Si ya lo dice Punset en su último libro, "simples convicciones" que no tiene por qué ser ciertas. Yo creo que se trata de los miedos que les han metido a todas esas chicas en la cabeza, a saber... que si tiene que hacer calorcito, que si tiene que hacer sol, que si tiene que ser en verano, que si, que si, que si, que si ...
Cuando alguien se pone en manos de un profesional las cosas no tiene por qué salir mal, porque es el profesional el que debe dar respuesta a todas y cada una de las situaciones, tal y como se vayan planteando.
Muchas veces a las novias les digo lo mismo: mira a la Princesa Letizia, se casó lloviendo y ahí está, que le va todo a las mil maravillas. Además acordémonos del refrán: "novia mojada, novia afortunada".
La historia del día de la boda es tal cual, según amanece ese día... no podremos hacer nada, así que fuera miedos. Digamos a las novias que no pasa nada por un poco de agua, que puede ser treméndamente creativo para componer nuestras fotos, que será diferente y divertido. Que tan sólo tienen que confiar en el buen hacer de quienes capturamos esos momentos únicos en la vida.
Como de nada sirve decir estas cosas si no se ponen ejemplos, pues ahí va el mío. Os dejo tres fotos, en la web abrá más, de las fotos que hice el día de la boda de Rubén e Irene, este pasado fin de semana. Así es como vi yo parte de esos momentos. Espero que os gusten.
Yo nunca me canso de decir que eso es una tremenda tontería. El agua no tiene por qué ser un impedimento para que todo salga bien el día del enlace. Claro que hay que tener en cuenta que hay diferentes maneras de llover... porque si nos toca una día de aguacero con inundaciones... pues es bastante compresible el miedo de las novias.
En cualquier caso la lluvia no tiene por qué ser un fastidio, sino todo lo contrario. Teniendo en cuenta que la mayoría del tiempo los novios estarán bajo techo, la única y real preocupación de la novia debería ser la entrada y salida de la iglesia, algo que dura sólo unos minutos, y las fotos posteriores o anteriores a la ceremonia en sí, que aunque dura más, estoy seguro que para nosotros los fotógrafos no es un problema, aunque sí un poco molesto por el tema del paraguas, fundas... seamos sinceros. Pero más alla del asunto de la logística, yo particularmente, en más de una ocasión he deseado hacer fotos lloviendo, sobre todo en esos días de verano en los que el calor no da tregua. ¿Y digo yo? Si para nosotros no es un problema un poco de lluvia, ¿por qué para los novios y novias sí?
Si ya lo dice Punset en su último libro, "simples convicciones" que no tiene por qué ser ciertas. Yo creo que se trata de los miedos que les han metido a todas esas chicas en la cabeza, a saber... que si tiene que hacer calorcito, que si tiene que hacer sol, que si tiene que ser en verano, que si, que si, que si, que si ...
Cuando alguien se pone en manos de un profesional las cosas no tiene por qué salir mal, porque es el profesional el que debe dar respuesta a todas y cada una de las situaciones, tal y como se vayan planteando.
Muchas veces a las novias les digo lo mismo: mira a la Princesa Letizia, se casó lloviendo y ahí está, que le va todo a las mil maravillas. Además acordémonos del refrán: "novia mojada, novia afortunada".
La historia del día de la boda es tal cual, según amanece ese día... no podremos hacer nada, así que fuera miedos. Digamos a las novias que no pasa nada por un poco de agua, que puede ser treméndamente creativo para componer nuestras fotos, que será diferente y divertido. Que tan sólo tienen que confiar en el buen hacer de quienes capturamos esos momentos únicos en la vida.
Como de nada sirve decir estas cosas si no se ponen ejemplos, pues ahí va el mío. Os dejo tres fotos, en la web abrá más, de las fotos que hice el día de la boda de Rubén e Irene, este pasado fin de semana. Así es como vi yo parte de esos momentos. Espero que os gusten.



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